Uno de los grandes problemas que ha enfrentado la sociedad chilena para comprender a cabalidad el concepto de “Nueva Economía” ha sido el lenguaje. En el año 2 mil, cuando tímidamente comenzaron a aparecer las medianas, pequeñas y microempresas, transformamos la sigla PYME prácticamente en una marca, sin embargo hasta parlamentarios y dirigentes de la época vocalizaban “las paime”. Y lo que resultaba aún más increíble era el intendo de desprestigiar el vocablo “pyme” aduciendo a que los empresarios “no tenían tamaño”.

Por jocoso que resulte lo anterior, y subsanado el error por cierto, diez años más tarde enfrentamos nuevos y quizás más graves errores asociados a la forma como verbalizamos los distintos componentes de una Economía que a veces es “nueva”, “emergente” o “tecnológica”.

En primer término asumir que el emprendedor es solamente aquél que arma una empresa, es un error de proporciones que castiga a quienes entienden que primero debe existir un cambio interior para luego exteriorizarlo en una manfestación que puede o no tener un fin de lucro. Si bien existen premios y reconocimientos para el emprendimiento social, aún queda mucho por hacer en el ámbito del emprendimiento personal, en la generación de una cultura emprendedora asociada a la educación primaria y por cierto en el seno familiar. Y sin lo anterior resulta muy difícil pasar a la segunda etapa, la del emprendimiento empresarial.

Un error que se desprende del anterior es promover de manera tan irresponsable, tanto del mundo público como privado, una cultura emprendedora como única forma de romper los paradigmas y alcanzar un éxito que antes era impensado. Y a “irresponsabilidad” me refiero a que no logro definir quién se hará responsable de que miles de jóvenes se den las narices contra la puerta del acceso al financiamiento, del castigo al fracaso y del canibalismo competitivo. Y por cierto, que otros miles de profesionales vean con malos ojos el ser empleados, etapa fundamental para pasar a ser mejores empresarios en el futuro.

Y un tercer error es mezclar los términos de emprendimiento con el de innovación, confundiendo de paso el acto de inventar, que puede tomar años mientras que innovar es mirar con una óptica propia y novedosa todo lo que ya existe para proponer mejoras con valor agregado. Aquél que emprende puede no ser muy innovador o viceversa, y en ambos casos es válido. Pero jamás son sinónimos.

Por todo lo anterior me parece atrevido y desafiante el anuncio del Presidente Piñera respecto de promover el 2012 como el año de la Innovación y al 2013 como del Emprendimiento. Si todos nos tomamos en serio la tarea de aportar para que ambos conceptos cambien la economía nacional para generar un clima de mayor equidad, y si comenzamos por el principio dándole mayor realce a las competencias o habilidades blandas -talón de Aquiles para lograr un emprendimiento e innovación perpetuables-, los buenos deseos se podrían transformar en realidad.

One thought on “2012 y 2013: años del emprendimiento y la innovación en Chile”

  1. Leo: Me gustó mucho tu artículo. A manera de ejemplo te comento que hace unos días tuve una conversación con mi hijo Martín que no puedo dejar de contarla, tomando en cuenta lo que significa ser “emprenedor” ( que no necsariamente está asociado a empresa).
    Estábamos bañándonos en la piscina, mirando nuestra linda casa nueva. Y le pregunté si le gustaba todo lo que tenía y me dijo que sí.
    “Bueno, el tema es que tienes que que tener claro que todo esto puede desaparecer en cualquier momento. Podemos caer en una crisis económica o cualquier otra cosa, vender todo e irnos a un departamento pequeño o quizá algo peor. Por lo tanto lo único que queda en ese caso, es la capacidad personal y como familia de reinventarnos… de salir adelante y tratar de inventar algo salir de la crisis.”
    Creo estimado que esa es la visión de mprendimiento. Siempre lo he dicho: La resilencia y sobretodo la capacidad de entender que la independencia es el lo mejor que te puede pasar. No digo que estar contratado sea malo. Pero a diferencia de lo que se cree, es la manera más insegura de ir por la vida. La manera más segura es la imaginación y la confeinza en un mismo para pararse frente a las crisis. Para resolver los problemas. Eso es ser emprendedor y es algo atávico que viene desde que el hombre de las cavernas debía solucinar sus problemas.

    Un abrazo

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